• David Tapia

El buen guarandeño

Hace unos días, en una de las empinadas calles de Guaranda, me encontré con la llanta de mi auto completamente baja, y debido al desnivel por la posición del vehículo, se volvió una tarea titánica poder cambiarla. Al ver que mi esfuerzo era en vano, se me acercó un joven cuyo nombre desconocía, y muy amablemente se ofreció a ayudarme, así que trajo unas herramientas de su auto y me ayudó a colocar la llanta en la posición correcta.


Mientras cambiábamos la llanta, me contó que tenía una mecánica junto a una, y que estaba haciendo unas compras por el sector, y al ver que solamente con mi gata no lograría levantar el auto lo suficiente, su esposa le dijo: “deberías ayudarle”, y sin dudar se puso manos a la obra, hasta cumplir el objetivo. Luego de ajustar los pernos, se levantó, se despidió atentamente y se fue aceptando únicamente las gracias por su enorme ayuda.


Mientras me dirigía a la vulcanizadora a parchar la llanta, pensaba que, en los tiempos actuales, es raro que una persona se decida prestar su auxilio a un desconocido, especialmente por la inseguridad que se vive y hoy por hoy, más aún por los riesgos pandémicos; sin embargo, este ciudadano ejemplar no dudó en prestar su mano solidaria.


Unos días más tarde y luego de unas averiguaciones, logré conocer que el nombre de este buen guarandeño es Hugo Silva y lo ubiqué cerca de su taller, para agradecerle personalmente, y pedirle que me deje tomarle una fotografía para publicarla, porque las buenas acciones también se deben compartir y resaltar.


Y aunque a lo mejor, cambiar una llanta no parecería gran cosa, dependiendo del momento y las circunstancias, podría convertirse en un gran problema si no se cuenta con las herramientas adecuadas a las condiciones del terreno; por eso, la ayuda de Hugo demuestra que además de ser una buena persona, honesta, es un profesional a quien le encanta su trabajo; por lo cual, si tendría desperfectos con mi vehículo, no dudaría en visitar su mecánica, ubicada al norte de la gasolinera del Sindicato de Choferes.


Acciones como esta recuerdan los valores de amabilidad, solidaridad y honestidad que siempre han caracterizado a los guarandeños alrededor del mundo; y si no lo creen, basta con encontrarse entre guarandeños en cualquier otra ciudad, y de seguro, buscarán la forma de darse una mano. Generalente, el buen guarandeño busca la manera de ayudar a sus coterráneos, siempre y en cualquier circunstancia.

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