• David Tapia

"La ciudad para la gente"


Con esta frase se plasma la idea que lleva adelante el recientemente posesionado alcalde guarandeño Medardo Chimbolema, quien desde la semana pasada, dio la disposición de que ningún vehículo municipal se estacione frente a esa dependencia pública; dando muestras de que su administración apuntará a recuperar la habitabilidad del casco colonial, tan aquejado por la gran carga vehicular que recibe a diario. Total, a nadie perjudica caminar unas pocas cuadras, y más bien es un beneficio enorme para la salud.



Esperemos que a esta iniciativa se sumen más instituciones públicas y privadas que están ubicadas en el casco histórico de la urbe, pero que además, la propia ciudadanía se sensibilice sobre esta problemática que genera impactos negativos sociales y ambientales.


Además, estas acciones deben venir acompañadas del correspondiente control por parte de la autoridad municipal para que se cumplan las regulaciones en cuanto al sistema de parqueo tarifado “Zona Azul” del cantón Guaranda, que no queda claro si es ROTATIVO (como debería ser), de tal manera que los espacios disponibles estén disponibles para su uso de forma temporal, no para el uso de un solo vehículo durante todo el día.


El ejercicio de recorrer a pie la ciudad va a facilitar que las nuevas autoridades perciban y entiendan de mejor manera los problemas y situaciones que aquejan a la ciudad en su diario vivir. Respecto a esto, les comparto un fragmento del artículo “Persistencia de lo Habitable”, de la arquitecta chilena Rosa Chandia-Jaure, especializada en temas de Sustentabilidad y Medio Ambiente:


“Diferente es movernos desde la casa al trabajo, a una distancia que puede ser vivida, esto es, prescindiendo del mundo propio del automóvil, y utilizando los medios de transporte que nos obligan a interactuar con el espacio y reconocer cada calle y lugar por el cual nos estamos trasladando. Caminar o viajar en bicicleta, nos permiten apreciar la ciudad una velocidad, que resulta imposible desentenderse, aparece el aire, las miradas, los avisos, un café en el camino, una tienda, una plaza, personas paseando a las mascotas, gente caminando, asientos en las veredas, árboles en las aceras. La ciudad comienza a ser vivible, por lo tanto, habitable.”

Si desea leer el artículo “Persistencia de lo Habitable” completo, haga click en el siguiente enlace: https://rosachandia.wordpress.com/2010/03/02/la-ciudad-vivible-la-habitabilidad-de-una-ciudad/


Calle Convención de 1884, frente al Edificio Municipal.


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