• David Tapia

Guarandeños, hay verdaderos motivos para indignarse

Pocas veces la comunidad guarandeña se ha indignado tanto como con dos hechos ocurridos durante este año. El primero se dio en el verano, cuando el Alcalde de Guaranda declaró ciudadano honorífico al Presidente Norcoreano Kin-Jong Un, luego de un episodio poco claro en el que el burgomaestre se defendió diciendo que la nominación se la dio para promover la paz, y que se haría lo mismo con los mandatarios de Corea del Sur y de Estados Unidos. Luego dijo que no fue su decisión, sino de una de sus funcionarias de alto rango, y que no fue consultado.


El segundo hecho y más reciente se dio esta tarde, cuando a través de las redes sociales y de todos los chats en los cuales había un guarandeño presente, se compartió un video del novísimo abogado quiteño Felipe Rodríguez (abogado del caso Balda), quien durante una entrevista con el periodista Luis Eduardo Vivanco, en su programa “Castigo Divino” dijo que “Guaranda es la ciudad más fea”, mientras desarrollaba la idea de que él sería un pésimo político porque habla lo que piensa y no lo políticamente correcto, y por expresiones como esa, seguramente habrá perdido todos los votos de esa ciudad (como efectivamente sucedería de darse el caso).


Y bueno, esas declaraciones elevaron el clamor popular de que se lo declare persona no grata, o que se le invite a Guaranda para darle una lección, enseñarle a respetar al “aniñadito”, hacerle recibimiento “a lo Posorja”, etc., etc.


Lo cierto es que: ¿Quién es Felipe Rodríguez para que su desatinada opinión sobre Guaranda cause tanta indignación? ¿A quién representa, a nombre de quién opina? Pues no es nadie, acaba de salir del anonimato y aún no es alguien que vaya a causar algún daño colateral por sus expresiones. Lo que sí debería causar asombro es la sobrerreacción ante el hecho, lo cual, si se analiza detenidamente, desnuda la realidad que vive la sociedad guarandeña, sobre la falta de prioridades en cuanto a sus intereses y necesidades.


Con esto quiero decir que me parece que hay mejores motivos por los cuales indignarse, como la falta de un paso lateral que provoca un desbordante tráfico vehicular, que la gente pite agresivamente, que se arroje basura a las calles, que se orinen los espacios públicos, que no se haya cumplido con la vía de 4 carriles Ambato – Guaranda, y lo más importante: que tengamos altas tasas de analfabetismo, desnutrición, violencia intrafamiliar, salud, pobreza, alcoholismo y un largo etcétera, sobre lo cual, han sido pocas las personas que han promovido campañas para mejorar esa situación.


Ahora cabe esperar cuál será el desenlace y el rumbo que tomarán las autoridades locales para hacer suya una causa y buscar capitalización política en el nombre de la defensa del honor de la ciudad. Solamente se espera que la respuesta no sea institucional y que no ahonde la vergüenza e indignación y derive en un nuevo “motivo para indignarnos”.


Finalmente creo que esta debería ser una oportunidad para mejorar como ciudad y como ciudadanos; mejorar los servicios que ofrecemos, la atención, el saludo, y, sobre todo, seguir siendo “personas de buen gusto y de buena voluntad” y rescatar los valores que hacen de Guaranda “la mejor ciudad del mundo” para todos quienes la llevamos en el corazón.

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